El número de muertos como consecuencia de las incesantes lluvias en el estado de Rio Grande do Sul, en el extremo sur de Brasil, aumentó a 13, anunciaron el jueves las autoridades locales. El gobierno estatal, lidiando con la escalada de la crisis, ha declarado un estado de calamidad pública para gestionar la emergencia que se desarrolla. Las tormentas torrenciales, que han desatado los peores estragos vistos en años, no sólo se han cobrado vidas, sino que también han dejado a 21 personas desaparecidas y han obligado a 5.257 residentes a evacuar en 134 ciudades, según reveló la defensa civil de Rio Grande do Sul, informó Reuters.

Está previsto que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva realice un reconocimiento aéreo sobre las regiones afectadas y se reúna con el gobernador Eduardo Leite más tarde hoy en Santa María, donde se han registrado tres muertes, lo que marca el mayor número de víctimas en una sola localidad hasta el momento. En un mensaje de vídeo en las redes sociales, el gobernador Leite hizo un llamado a realizar esfuerzos concertados en las operaciones de rescate, instando a que todos pongan manos a la obra. Declaró formalmente un estado de calamidad pública, citando el peligro que representa la situación climática del estado.
El presidente Lula transmitió su compromiso al gobernador Leite durante una conversación telefónica el miércoles por la noche, prometiendo enviar todos los recursos necesarios para abordar la crisis, según la oficina del presidente. Las inundaciones en Rio Grande do Sul representan la última de una serie de calamidades naturales que afligen a Brasil. El estado ya había capeado previamente un ciclón tropical en septiembre pasado, cobrándose más de 30 vidas a su paso.
